CAGO EN DEU ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
   

 

Domingo 28, once de la mañana, Nacional de Chinchilla, zona seis. Laia acaba de superar tres pasos de cojones y se enfrenta al último escalón. Arrancada en barro sin tracción. Piedra chorreando. La rueda patina. Fiasco. Un grito corta la mañana ¡¡¡¡ CAGO EN DEU ¡¡¡¡¡¡¡ para continuar ¡¡¡¡¡¡ CAGO EN DEEEEEEEEU ¡¡¡¡¡ y terminar ¡¡¡¡¡¡¡¡ OOOOOOSTIA PUTA ¡¡¡¡¡¡¡

Considero a Laia un fenómeno en esto del trial. Admiro su voluntad, dedicación y ganas de superación. En los pocos ratos que he podido conversar con ella me he forjado una imagen muy positiva, amable, simpática, cabal. Por eso me sorprende que blasfeme con tanta facilidad.

Las mañanas de domingo es mas fácil encontrarme dándome ostias en el monte que comulgando en la iglesia. Quiero decir que esto no es la reflexión de un meapilas. No me escandaliza la blasfemia, lo que me molesta es la inconsciencia de quien la practica. Con frecuencia oigo a los jovenzuelos soltar sapos de este tipo al enfiascar y tengo el convencimiento que no es su intención defecar sobre el Creador. Me parece que solo siguen la táctica (que alguien ha debido enseñarles) de soltar su enfado y agresividad con una frase rápida antes de enfrentarse a otra zona.

7 de Marzo, Cabanillas de la Sierra. Territorial madrileño. Apiñados en la cola de la zona tres varios pilotos entraditos en años alucinamos viendo como la benjamina de una de las familias más trialeras de la zona, con un aplomo extraño para su edad, se cuela por toda la cara delante de los vejetes. ¿ Habrá aprendido sola a no respetar a sus contrincantes o será parte de las enseñanzas de su padre la ciencia de cómo no puntuar por tiempo y que los demás se jodan?.

Sin ánimo de equipararlos, pongo estos comportamientos como ejemplo de lo absurda que me parece una parte de la preparación de nuestros jóvenes. Doy importancia a detalles que para muchos serán irrelevantes pero para mi tienen mucho valor. Si perdemos las formas de manera inconsciente estamos perdiendo también la oportunidad de llenar sin esfuerzo una parcela fundamental de nuestra formación como personas.

Propongo una prueba. Laia, la próxima vez haz como Fajardo en la cuatro. Casi al terminarla se sale de las flechas. Al entregar la tarjeta al pica grita ¡¡¡¡¡¡ QUE TONTO SOY ¡¡¡¡¡¡ (Eso entendí, lo dijo en catalán). Puede no tener importancia, pero lo que reflejaban sus palabras era la realidad, él solo se había equivocado. Además, ningún trialero católico pudo ofenderse con él.

Y para ti Sandra. En la próxima cola nos dices a los vejetes que estamos allí para pasar la mañana,” Señores, por favor, ¿me permiten pasar? Es que ustedes no se juegan nada y están interfiriendo en mi carrera orbital”. No dudes que yo te dejaré.

A.Corsino

 
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