Trial Team Consuegra
Texto y Fotos: Jesechi.
TRAVESIA EN MOLINA DE ARAGON
Como es costumbre en este tipo de eventos primero quedamos en reunirnos, el
domingo 9 de marzo, a las nueve y media en la gasolinera para hacer acopio
de gasolina, y una vez cambiados de romano nos dispusimos a efectuar una
ruta de lo más bonita por los caprichos de la naturaleza.
Digo caprichos puesto que se decidió cursar los ríos Bullones y Gallo,
afluentes del río Tajo, y terminar ascendiendo a la ermita de Nuestra
Señora de la Hoz
, bonita cuanto cabe y trialera al más puro estilo de las
interzonas que nos tienen acostumbrados en las pruebas del calendario
nacional.

Los pilotos que a continuación cito fuimos los afortunados en recorrer
estos parajes que no tienen nada que envidiar a la ciudad encantada de
Cuenca y mucho menos a los cortados de los Montes Universales (nacimiento del río Tajo y Cuervo).

De Molina de Aragón los trialeros lugareños son:
Vicente, Alfredo, Daniel, Javier y Pichi; de Córdoba, Secundino (afincado
en Molina desde hace 25 años); de Madrid, Manuel; y desde Zaragoza el que
suscribe, Jesechi.

Nuestro punto de partida fue desde la nave industrial de Javier (sopas) y
salimos en dirección al barranco de la "Perrera del Cañamón"; aquí la
subida no tenía grandes consecuencias, pero la desgracia se cebaba con
Daniel, el cual tuvo un desafortunado encuentro con una roca, y como
resultado del golpe se lesionó el dedo pulgar de la mano derecha, como el
dolor le era insoportable y le imposibilitaba acelerar y frenar en
condiciones, decidió voluntariamente retirarse, puesto que no quería que
nos retrasáramos, sentimos mucho su ausencia, pero fue plausible su
pundonor y sacrificio el tomar esa decisión, puesto que apenas había
transcurrido media hora de travesía, una pena.
Una vez pasado el municipio de Valsalobre, dirección al río Bullones, en
una cantera de gravilla, los trialeros nos cebamos en subir las enormes
pirámides de gravilla, unos quince metros de altura, las cuales son de lo
más gratificante, si las subes claro, puesto que si te quedas a mitad de
cuesta, la moto se hunde y no veáis el esfuerzo que cuesta sacar la moto y
girar para poder bajar de nuevo.
Aquí tuvimos un problema muy serio en la moto de Manuel (Tuareg), puesto
que se paró en seco el electro-ventilador, saliendo un humo dulzón,
producto del calentón que estaba sufriendo la moto; después de invertir
casi hora y media en su reparación que no fue posible, éste decidió volver
a Molina junto con Alfredo y Pichi, puesto que Vicente hizo lo imposible
con el termostato, sólo pudimos llenar el radiador con circuito cerrado y
volver despacito, haciendo paradas cada 5 km., para evitar un gripaje.
(Esto es una reflexiónSestoy convencido que era el relé que se había
dañado, no obstante la casa oficial, la cual no quiero nombrar porque no se
lo merece, le cobró la friolera cantidad de 124 euros por solucionar el
problema y cambiar el aceite, todo un atraco a mano armada, puesto que se
trata de una moto que apenas tiene dos meses y está en garantía, ¡¡¡Aún
sigue habiendo bandoleros, y no sólo en los caminos, sino que además en los
talleres!!!)
Así que como sólo quedábamos cuatro trialeros (Vicente, Secundino, Javier y
un servidor), teníamos en nuestras manos el tomar la decisión de acabar la
travesía a toda pastilla, o volvernos y dejarla para otro día. Como hay
veces que la aventura y la inconsciencia puede más que la cordura y la
sensatez, nos miramos los cuatro con cara de cómplices y al grito de
S¡¡¡Jeronimooooooo!!!! Salimos dando cera por todos los caminos dispuestos
a devorar el cauce del río Bullones, precioso cuanto cabe y os puedo
asegurar que hicimos un promedio de 30 km por hora en todo el cauce, muy
rápido puesto que cruzamos de orilla a orilla más de treinta veces y más de
un km por dentro del río, sabiendo que corres el peligro de que se pare la
moto, puesto que cubría el agua por el motor, ya que se empapa de agua el
filtro y corres el riesgo de quedarte tirado, y aquí sí que hay un serio
problema puesto que no puedes salir, a no ser que sea en el helicóptero de
la Guardia Civil, y¡¡¡ anda a ver quien le da explicaciones al pico de
turno que haces tú en medio de un paraje natural!!!.
Una vez trazado el curso del río Bullones, fuimos en busca del cauce del
río Gallo para atravesarlo y seguir yendo a toda pastilla por encima de la
Ermita de N.S. de la Hoz. Aquí, sí que puedo decir una metáfora ya que iba
el último de los cuatro pilotos y veía como mis compañeros se
transformaban de trialeros a "muflones", lo digo por los saltos al más puro
estilo de "cabra montesa" por encima de las piedras, con caídas incluidas,
caídas tontas producto del agotamiento, donde nuestro querido Javier
(sopas) se dio un golpe con un tocón de una sabina (había miles en estos
parajes) quedándose impotente de dolor, ¿quien no se ha dado un golpe en la
rodilla contra el manillar de la moto y quedarse tendido en el suelo, con
mareos incluidos y ver que no puedes ni poner la moto en marcha?, aquí
Javier estuvo un buen rato intentado que se le pasara el dolor.
Yo tengo que decir, que en estos momentos de la travesía estaba de lo más
agotado, puesto que ya se empezaban a dormirme los antebrazos. Sólo deseaba coronar el alto de la ermita para poder descansar y luego saciar mi sed, ya que en este punto de la travesía las botellas de agua están vacías y
únicamente piensas en llegar a la fuente de los forestales de la comarca,
que es una especie de merendero con fogones y zona de recreo, al más puro
estilo camping. Una vez llegados a la fuente y después de saciar nuestra
sed en un paraje precioso, donde sólo oyes el trinar de los pájaros y el
canturreo de la fuente, entonces te das cuenta que el esfuerzo ha merecido
la pena y aquí sólo resta decir, que el deporte que practicas tiene más
satisfacciones que disgustos, lo digo por los compañeros que no pudieron
acabar la travesía, así que me sentí muy afortunado, por eso comparto estos
momentos con vosotros queridos trialeros.
Una vez recuperados y hechos personas de nuevo, ya sólo quedaban unos
quince km para terminar la travesía, aquí mirabas de reojo las múltiples
zonas de piedra adherente, preciosas que invitaban a subirlas, pero las
fuerzas mas bien justitas y limitadas, dejas que simplemente se recree la
vista y sólo deseas terminar, puesto que ya eran las tres de la tarde y
desde las diez de la mañana sin probar bocado, y al ritmo frenético que
circulas, sólo piensas en llegar al cortijo de Alfredo (Monis) y meterte
entre pecho y espalda el tripeo de rigor, una especie del descanso merecido
del guerrero.
Una vez finalizada la travesía, con los dichosos móviles, contactamos todos
los asistentes al evento (excepto Pichi y Daniel), para reunirnos en la
caseta de Alfredo y dar buena cuenta de unos kilillos de costillas, panceta
y chorizos, todo a la brasa, regados con un buen vino y unas cervezotas,
las cuales entran casi como el agua.

Ya con las caras más encajadas del esfuerzo sufrido, nos fuimos a tomar
nuestros carajillotes y chupitos al Molino de Batán (www.geocities.com/molino_del_batan) precioso cuanto cabe, puesto que se
trata de un alojamiento rural, el cual está regentado por tres personas una
de las cuales muy enrrollada, todoterrenero, y aquí sí puedo decir que se
me pasó el tiempo como si nada, puesto que ya eran las nueve de la noche y
tenía que volver a Zaragoza, donde al paso por Daroca, dejaba a mi
compañera de viaje, hierro invencible de travesías.
Una vez repasada del todo, bien lavada, revisados los radios, limpio el filtro de aire y lubricada bien la cadena, la suspendí encima de un cajón destinado a los
efectos de que no sufran las amortiguaciones, acto seguido la tapé con la
funda para preservarla del polvo, despidiéndome de ella hasta el próximo
enlace que será la semana siguiente en el trial de Colmenar Viejo, donde
allí he quedado con los colegas del TTC, Dunky y A. Corsino, y demás
pilotos Molineses que han decidido sacarse la licencia para poder
participar en la carrera.
En uno de estos momentos locos de alcohol y estupidez en el molino del
Batán,, hice la promesa de ejercer las funciones de mochilero de mi buen
amigo Tuareg, que como neófito en las carreras he decidido acompañarle y
prestar mis servicios y mi saber para que así disfrute mejor de la esencia
de las carreras. Esto ya lo contaré en la próxima semana donde veremos las
evoluciones del amigo Manuel (Tuareg), Secundino y Vicente (Molinés).
Tengo que agradecer a mis amigos de Molina de Aragón el poder disfrutar de
su compañía y sobre todo invitar a todos los trialeros que no pudieron
venir, que por favor no se pierdan estas travesías, pues merece la pena
darte un palizón, ya que aparte de soltar la agresividad acumulada durante
la semana, sientes que no hay nada más bonito que la naturaleza te empape
todos los poros, donde nos esperan unos parajes de lo más trialeros, y más
ahora que empieza la primavera donde hay diversidad de colores, simplemente
se define en dos palabras "im-presionante".
Un saludo a todos los trialeros del foro y esperando que la siguiente
travesía sea tan buena como esta, que se hará pública, quedáis invitados.